Es una de las primeras preguntas que nos hace cualquier empresa antes de montar el WiFi: “¿con cuántos puntos de acceso tengo suficiente?”. Y la respuesta honesta no es un número mágico. Cualquiera que te suelte “con dos vas que chutas” sin haber visto tu oficina, está adivinando.
La buena noticia es que sí se puede estimar bastante bien con un poco de criterio. En este artículo te explicamos de qué depende de verdad, te damos una regla orientativa para que te hagas una idea, y te contamos por qué el número final solo se sabe con seguridad tras un estudio de cobertura.
La respuesta corta
Depende, básicamente, de cuánto espacio hay que cubrir, cuántos dispositivos se van a conectar y qué se hace con ellos. No de cuántas personas trabajáis, ni de los metros cuadrados a secas. Una planta diáfana de 150 m² con 15 personas en videollamada constante necesita más puntos de acceso que un despacho de 150 m² con 15 personas que solo consultan el correo.
Dicho esto, vamos a lo práctico.
No cuentes personas, cuenta dispositivos
El error más común es calcular por número de empleados. Pero cada persona en una oficina moderna no lleva un dispositivo: lleva dos o tres. El portátil, el móvil, a veces una tablet o un reloj. Y a eso hay que sumarle todo lo que se conecta sin que nadie lo “use” directamente: impresoras, cámaras, teléfonos IP, pantallas, sensores, el robot aspirador de la sala de reuniones…
Una oficina de 20 personas rara vez tiene 20 dispositivos conectados. Tiene 50, 60 o más. Y ese es el número que de verdad importa a la hora de dimensionar el WiFi.
Los cinco factores que de verdad mandan
1. La superficie y cómo está distribuida
No es lo mismo cubrir una planta abierta que un laberinto de despachos. Cada pared es un obstáculo que debilita la señal, así que dos oficinas con los mismos metros cuadrados pueden necesitar un número de puntos de acceso muy distinto según su distribución.
2. Los materiales de las paredes
El pladur deja pasar la señal casi sin despeinarse. El ladrillo la frena. El hormigón armado, el cristal grueso o las paredes con estructura metálica pueden ser casi un muro para el WiFi. Una oficina moderna de cristal y hormigón suele necesitar más puntos de acceso de lo que su tamaño sugiere.
3. El número de dispositivos conectados
Como decíamos, este es el dato clave. Un punto de acceso profesional aguanta cómodamente a varias decenas de dispositivos activos a la vez, pero cuando esa cifra se dispara, conviene repartir la carga entre más equipos —y apoyarlos en un buen switching— para que la experiencia no se resienta en las horas punta.
4. Qué hacéis con la red
No consume lo mismo un equipo consultando documentos que una sala llena de gente en videollamada 4K, subiendo archivos a la nube y compartiendo pantalla. Cuanto más intensivo es el uso, menos dispositivos por punto de acceso conviene poner para mantener la velocidad.
5. Las redes de los vecinos
En un edificio de oficinas o un centro de negocios, tu WiFi convive con el de todos los demás. Ese “ruido” de canales saturados afecta al rendimiento, y es uno de los motivos por los que una buena instalación no consiste solo en colocar antenas, sino en planificar los canales para esquivar interferencias.
Una regla orientativa para hacerte una idea
Con todas las salvedades del mundo —esto es para orientarte, no para comprar equipos a ciegas—, en una oficina de uso normal solemos movernos en estos números:
| Tipo de oficina | Superficie aprox. | Dispositivos | Puntos de acceso orientativos |
|---|---|---|---|
| Despacho pequeño | hasta 80 m² | 10-20 | 1 |
| Oficina mediana | 80-200 m² | 20-50 | 2-3 |
| Planta diáfana o coworking | 200-400 m² | 50-120 | 3-6 |
| Varias plantas | según edificio | según uso | 1 por planta como mínimo, más en zonas densas |
Si tu caso está en el límite entre dos filas, o tienes paredes complicadas y mucho uso intensivo, tira hacia arriba. Es más barato poner un punto de acceso de más que sufrir cortes cada día.
Por qué más puntos de acceso no siempre es mejor
Aquí hay un matiz que mucha gente no espera: pasarse también da problemas. Si colocas demasiados puntos de acceso demasiado juntos y con la potencia mal ajustada, empiezan a pisarse entre ellos, los dispositivos no saben a cuál conectarse y saltan de uno a otro sin parar. El resultado es una red con mucha antena y poco rendimiento.
Por eso, más que “cuántos pongo”, la pregunta correcta es “cuántos pongo, dónde y con qué configuración”. Y ahí es donde se nota la diferencia entre enchufar equipos y diseñar una red.
La única forma de acertar de verdad, el estudio de cobertura
Todo lo anterior sirve para hacerte una idea, pero el número exacto sale de un estudio de cobertura. Consiste en analizar tu espacio —plano, materiales, dónde se concentra la gente, qué zonas son críticas— y, en muchos casos, hacer un mapa de calor que muestra sobre el plano cómo llega la señal y dónde quedarían zonas muertas.
Con ese estudio no solo sabes cuántos puntos de acceso necesitas: sabes exactamente dónde va cada uno para cubrir todo sin desperdiciar equipos ni dejar rincones sin señal. Es la diferencia entre una red que “más o menos va” y una que no te da un solo dolor de cabeza.
Un par de ejemplos
- Una asesoría de 120 m² con despachos y unas 15 personas trabajando con la nube: normalmente, 2 puntos de acceso bien colocados bastan, uno por zona, sorteando las paredes de carga.
- Un espacio de coworking de 300 m² diáfano con hasta 80 personas y mucho tráfico: aquí hablamos de 4 a 6 puntos de acceso repartidos y con los canales bien planificados, precisamente para aguantar las horas punta sin que nadie note lentitud.
Mismo tipo de negocio, números muy distintos. Por eso desconfía de las respuestas de talla única.
Errores que vemos a menudo
- Tirar de un solo router para toda la oficina. Un router doméstico no está pensado para decenas de dispositivos ni para cubrir un local entero. Es la causa número uno de “el WiFi va fatal”.
- Colocar los puntos de acceso “donde hay enchufe” en vez de donde toca. La ubicación lo es casi todo.
- No pensar en el futuro. Si vais a crecer o a meter cámaras y más dispositivos, la red debe dimensionarse con margen.
El número que te conviene
No hay un número mágico, hay uno adecuado para tu oficina, y sale de sus metros, sus paredes y lo que hacéis con la red. La tabla de arriba te da una idea; el estudio de cobertura te da la cifra exacta y, sobre todo, te dice dónde va cada equipo.
En catmicro montamos redes WiFi UniFi para empresas en Barcelona y toda Cataluña, siempre con estudio previo para no dejar nada al azar. El mismo criterio de densidad se aplica a entornos aún más exigentes, como los hoteles con WiFi de alta densidad. Si quieres saber cuántos puntos de acceso necesita tu oficina de verdad, cuéntanos tu caso y le echamos un vistazo sin compromiso.